Nov 28, 2011

U.S. author had recommended international tribunal for Mexico

Kelly McKenzie would like to bring the following

to readers's attention

Complaint against Mexican officials and drug kingpin filed before the International Criminal Court at The Hague
http://www.elpasotimes.com/news/ci_19423142

By permission by author of "The Killing Fields: Harvest of Women": 2006; pages 301-302,

"Recommendations
An international tribunal must investigate the officials who presided over Chihuahua state and the federal government when these crimes occurred. Such an international proceeding must reach back to the time of Mexico’s “dirty war,” back to the murder of journalist Manuel Buendia,to the hundreds of executions and disappearances attributed to the Mexican and Colombian drug cartels, and to the femicides.
There is overwhelming circumstantial evidence that criminal bands used the femicides as terrorist weapons. A succession of Mexican presidents, governors and generals could have stopped this but did not.They had the power to intervene and save lives. Instead, they may have helped to cover up a series of crimes that had a horribly destructive effect
on the society. Although they did not kill anyone directly, their negligence, omission or corruption resulted in untold tragedies they could have prevented. It is reasonable to assume that people will be killed as a result of officials entering into agreements with drug cartels. In this sense,
the deaths are premeditated. That is why these are crimes against humanity.

An institution such as the International Criminal Court at The Hague may try Colombian government officials who facilitated the drug trade, as well as the drug barons who so corrupted police and other officials that
the slaughter of men, women and children can continue without end. It is but a continuation of the former “dirty wars.” Such a tribunal should identify the highest-ranking responsible parties and hold them accountable.
Another option is for parties with legal standing to follow the course of the Center for Justice and Accountability and file U.S. civil lawsuits under the Alien Tort Statute or the Torture Victim Protection Act, against human rights violators. The center based in San Francisco, California,
helped to set legal precedents with a 2004 judgment (Chavez v. Carranza) against a former El Salvador official in Modesto, California, who was implicated in the assassination of Archbishop Oscar Romero in El
Salvador, and in 2005 in a federal jury case (Doe v. Saravia) against a man who was held liable for torture and extrajudicial slayings in that country.
The U.S. State Department can do much more to facilitate a long-term solution to the crisis. Mexican democracy itself will suffer if justice is deferred. The first step is to acknowledge the scope of the issue, and to work with Mexico to apply a plan that tackles all the fronts. Mexico is an
important partner nation for the United States, and the country is only as good as the security of its men, women and children."

(Spanish translation/del libro Cosecha de Mujeres; 2006)
"Recomendaciones
Un tribunal internacional debe investigar a las autoridades del Estado de Chihuahua y del gobierno federal en ese entonces, cuando se cometieron estos ilícitos.
Tal procedimiento internacional debe abarcar la época de la llamada “guerra sucia’ vigente en México, el asesinato cometido contra el periodista Manuel Buendía y las cientos de ejecuciones y desapariciones atribuidas a los cárteles colombianos y mexicanos de las drogas, así como los femicidios.
Hay evidencia circunstancial abrumadora sobre cómo los grupos delictivos se valieron de los femicidios como armas terroristas.
Aunque la pléyade de presidentes, gobernadores y generales del ejército pudieron haber frenado esta situación, no actuaron.
Gozaron del poder y la facultad para intervenir y salvar vidas. Por el contrario, seguramente contribuyeron a encubrir una serie de delitos con un efecto horrible de destrucción en contra de la sociedad.
Aunque cuando las autoridades no asesinaron directamente a persona alguna, pudieron haber evitado esas inenarrables tragedias si no hubieran actuado con negligencia, omisión y corrupción.
Es razonable suponer que habrá gente asesinada si las autoridades suscriben acuerdos con los cárteles de la droga.
En este sentido, tales muertes fueron premeditadas. He ahí el porqué se trata de crímenes contra la humanidad.
Una institución como la Corte Penal Internacional de La Haya pudiera juzgar a las autoridades colombianas quienes facilitaron el comercio de las drogas, así como a los capos del narcotráfico quienes corrompieron de tal manera a la policía y otras autoridades para continuar sin cesar en la matanza contra hombres, mujeres y niños.
No es más que una continuación de las entonces “guerras sucias.
El referido tribunal debería investigar a los responsables de máximo rango y llamarlos a cuentas.
Otra alternativa, para los participantes con facultades legales, dar seguimiento al Centro de Justicia y Responsabilidad y entablar demandas civiles con base en el Estatuto de Agravios a Extranjeros o el Decreto de Protección para las Víctimas de la Tortura, en contra de los infractores de los derechos humanos.
Este centro, con sede en San Francisco, California, contribuyó a sentar un precedente jurídico con un juicio entablado en el 2004 (Chávez contra Carranza) en contra de un ex funcionario de El Salvador, en Modesto, California, implicado en el asesinato cometido en contra del Arzobispo Oscar Romero, en El Salvador, y un caso federal en el 2005, (Doe contra Saravia) en contra de un hombre señalado como responsable de tortura y de llevar a cabo ejecuciones extrajudiciales en esa nación.
La Secretaría de Estado de Estados Unidos podría hacer mucho más para facilitar una solución a largo plazo para esta crisis. En sí, la democracia mexicana sufrirá si la justicia se aplaza.
El primer paso consiste en reconocer este panorama e, igualmente, colaborar con México en ejecutar un plan que ataque todos los frentes.
México es un socio primordial para Estados Unidos, y ese país será benéfico en la medida como se protejan a sus hombres, mujeres y niños.
(From "The Killing Fields: Harvest of Women;" 2006; by Diana Washington Valdez)